sábado, 9 de abril de 2011

Elecciones 2011

Queridos compañeros y amigos:
Quienes profesamos por convicción un amor por el Perú, un cariño entrañable por su gente, una admiración por su maravillosa riqueza y biodiversidad; quienes admiramos la visión patriótica de Víctor Raúl Haya de la Torre, la concertación de Ramiro Prialé y la sabiduría que propugna el valor de lo nacional como Luis Alberto Sánchez, necesitamos ante responsabilidad que implica la fiesta democrática de las Elecciones Generales 2011 volver nuestros ojos a los principios rectores que guiaron nuestra doctrina:
El APRA fue fundada por Haya de la Torre sobre la base de principios éticos y revolucionarios que condujeran a la Gran Transformación de las estructuras de la sociedad, cambio dirigido por y al servicio de las clases explotadas. El olvido de la ética y el desprecio por esa necesidad de revolucionar son pues contrarios a los ideales apristas y no debemos permitir su permanencia dentro de una clase política al servicio de su egoísmo. No debemos olvidar tampoco que el derrotero de nuestros ideales apuntan hacia la unión de los pueblos de Indoamerica contra los intereses del imperialismo extranjero, y son estos principios rectores los que hemos de preferir al momento de elegir a nuestros verdaderos representantes. De hecho, tal como se puede deducir del tercer punto del programa máximo, el complemento ineludible del accionar aprista es la nacionalización de las riquezas nacionales frente al entreguismo antipatriota de las clases dominantes, que en casi dos siglos de vida republicana han tenido como signo preponderante la hipoteca no sólo de la soberanía del país sino también de su futuro. Nuestra fraternidad pues se impulsa en una lucha social desinteresada y de servicio, y nuestra disciplina es la del combatiente que idealiza, pero que también batalla.
Creo que mas allá de esa llamada banda de los siete nuevos ricos existe una plena vigencia de los principios rectores del aprismo en sus bases, en su juventud y en la voz de sus patriarcas. Patriarcas que, como don Armando Villanueva del Campo nos conjura a preferir el voto aprista congresal por los candidatos jóvenes que representan esa savia viva de lo que mencionamos.
Pero así como debemos ser disciplinados en elegir representantes apristas que tengan fidelidad al ideario de Haya y los patriarcas, debemos reflexionar también que es necesario optar por un presidente que priorice las necesidades del pueblo por sobre la codicia insaciable de las transnacionales. Un gobierno que piense en la infancia y en los ancianos garantizándoles una plena calidad de vida. Un gobierno que no divida a los peruanos ni los clasifique en “VIP” y “populares”. Un gobierno que mejore la distribución social de la riqueza para asegurar la felicidad de nuestros compatriotas.
Convencidos de esa gran responsabilidad con la historia , se que el triunfo del ideario hayista ha de venir más temprano que tarde después del 10 de abril y será nuestra mejor respuesta para los traidores y los nuevos dueños de Perú.

¡Contra el imperialismo, por la unión de Indoamerica para la realización de la justicia social!

Paul Palomino Arenas

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