
Por: Richard Abecasis
Se acabaron las “gollerías y excepciones” para el operador del proyecto metalúrgico de La Oroya. Le restan solo cinco semanas para que cumpla sus compromisos, aseguró el presidente García.
Hasta aquí llegó. Una historia de seis años de incumplimientos ha caracterizado a la empresa estadounidense Doe Run que, lejos de buscar una salida financiera adecuada para desarrollar los proyectos ambientales, estaría a punto de desencadenar el fin del proyecto metalúrgico de La Oroya.
Ayer, el presidente Alan García expresó su preocupación y aseveró que una compañía que ha incumplido con su Programa de Adecuación Medio Ambiental (PAMA) y con otros compromisos “no nos puede poner contra la pared”. En tanto, a 185 kilómetros de Lima, en La Oroya, unos 3,500 trabajadores de Doe Run iniciaron un paro indefinido, lo que llevó a que se paralizará el 100% la actividad comercial y educativa de la zona. La Carretera Central fue bloqueada desde la madrugada, pero luego la Policía despejó la vía, el tránsito se regularizó a lo largo del día y hubo dos manifestantes heridos.
Según el Gobierno, la propia empresa ha impulsado esta medida de fuerza con el objetivo de lograr más contemplaciones.
BASTA DE GOLLERÍAS. Al respecto, García dijo que, mientras hay un buen número de contribuyentes tributarios puntuales, no es justo que Doe Run desconozca sus responsabilidades. Aseguró que la compañía, propiedad del estadounidense Ira Rennert, ha tenido “muchas gollerías y excepciones” a lo largo de este gobierno y del anterior.
El mensaje aludía a la deuda tributaria de S/.760 millones que mantendría la empresa y que, según el premier Javier Velásquez, pretende pagar en 700 años. Sin embargo, el vicepresidente corporativo de Asuntos Ambientales de Doe Run, José Mogrovejo, negó que mantengan esa obligación tributaria. En un nuevo intento por dilatar los plazos, el ejecutivo aseguró que volverán a operar siempre y cuando el Gobierno no les exija cumplir “estándares ambientales previstos para 2012”.
Mogrovejo afirmó que La Oroya volverá a la marcha antes del 15 de julio, pero ayer emitieron otro aviso “exigiendo” aclarar temas comerciales, financieros, legales y ambientales, con alternativas viables a fin de dar seguridad a “las fuentes de financiamiento y garantizar el beneficio de La Oroya a largo plazo”.
PLAN B. El presidente García no pudo ocultar su fastidio al considerar que no hay razones para las constantes prórrogas que pide Doe Run.
Recordó que la empresa tiene cinco semanas para retomar sus operaciones y, si no cumple, el 24 de julio se cerrará la refinería, tal como está establecido en el contrato.
La alternativa que estudia el Gobierno, si se llegara a este punto, es un aplicar un programa de reconversión laboral para los trabajadores, según adelantó el viceministro de Minas, Fernando Gala.
Tras recordar que se agotaron todas las facilidades y condiciones en las negociaciones, Gala comentó que la Sunat, los proveedores y los trabajadores, como acreedores de la compañía, podrían pedir un proceso concursal para determinar si se liquida o si existe la posibilidad de una reconversión con un nuevo aporte o una liquidación ordenada.
Los trabajadores, en tanto, rechazaron la propuesta de ser reubicados en otras empresas mineras porque aducen que se dedican exclusivamente a operaciones metalúrgicas y no mineras, refirió el secretario general del Sindicato de Trabajadores de Doe Run, Roiberto Guzmán.
Además, señaló que están “muy sorprendidos” con la actitud de la empresa porque solo faltan cinco semanas para que cierren las operaciones y no ven un interés real por solucionar la situación.
POSIBLE ESCENARIO. El premier Velásquez informó que está trabajando un escenario de contingencia con el Ministerio de Energía y Minas y con el despacho de Economía para que los acreedores puedan recuperar sus aportes a través de un proceso concursal en el Indecopi.
Velásquez invocó a los trabajadores a que levanten el paro “porque no se pueden prestar al juego de una empresa que quiere pagar su deuda en un tiempo exageradamente largo y que quiere que el Estado disminuya sus estándares medioambientales”.
Cabe recordar que la compañía estadounidense tiene pendiente una inversión de US$150 millones en su plan de adecuación ambiental y debe otros US$110 millones a sus proveedores, que dejaron de abastecerla en medio de sus problemas financieros.
A inicios de marzo de este año, la compañía anunció que había logrado un acuerdo financiero con la operadora de materias primas suiza Glencore, pero, hasta ahora, ese pacto no se ha materializado.
El titular de Energía y Minas, Pedro Sánchez, asistirá hoy al Congreso, junto con todo el gabinete ministerial, para responder una estación de preguntas, entre las cuales se incluye consultas sobre por qué se le han dado tantas postergaciones a Doe Run.
Vía: Perú 21
No hay comentarios:
Publicar un comentario