
La reciente protesta de mineros informales en la zona de Chala (Arequipa) ha cobrado la vida de seis personas, una de las cuales era una inocente señora que nada tenía que ver con los reclamos de los manifestantes.
Se ha pretendido por parte de cierto sector político demagogo reivindicar estas protestas como “legítimos reclamos de un sector olvidado de la población”. Específicamente lo ha hecho así el Partido Nacionalista Peruano a través de su cabecilla visible, el conocido violador de derechos humanos Ollanta Humala; y más específicamente sus escuderas las congresistas Janeth Cajahuanca y Susana Vilca, quienes en semanas anteriores habrían inclusive participado en un congreso organizado por los revoltosos Teódulo Medina y Amado Romero.
Pero ¿es verdaderamente esta una huelga legítima, que busca una reivindicación de carácter social o ecológico? ¿O se trata mas bien de una campaña política hábilmente orquestada que pretende disimular un grave problema de violación de derechos humanos, laborales, ecológicos, así como de deberes tributarios por parte de los mineros informales?
En principio una manifestación que osa interrumpir las vías de transporte y provoca el colapso económico que ha provocado no puede ser nunca una manifestación que merezca el apoyo de la población.
Luego, no podemos obviar la contundente muestra de cifras que juega en desventaja de los protestantes.
DAÑO ECOLÓGICO:
Como manifestó tiempo atrás el investigador John Janovec científico de Botanical Research Institute of Texas (BRIT), el sistema de humedales y aguajales de la cuenca de Madre de Dios se ha visto afectado por la proliferación de asentamientos de extracción minera informal de oro, al punto de que si no se tomaban medidas necesarias en el plazo de cinco años, el daño que se produciría en esos humedales sería irreversible.
Los humedales, aparte de su enorme belleza, son un foco biológico sustancial que posee especies de peces endémicas que viven solo ahí y en las quebradas o ríos adyacentes. Asimismo, son refugios de los mamíferos de la provincia selvática de Madre de Dios y hábitat de al menos 50 variedades de orquídeas y de innumerables animales como los guacamayos azul-amarillo.
La extracción minera ilícita en Madre de Dios es una de las mayores fuentes de contaminación de los ríos naturales de nuestra Amazonía, puesto que vierten a las aguas cantidades enormes de plomo (32,000 kilos de mercurio nada menos), que estos utilizan para recolectar el oro que se encuentra en el lecho de los ríos.
Plomo que se deposita en la sangre de los niños y habitantes del propio departamento, que tienen su principal fuente de alimentación con los productos ictiológicos que allí se producen.
Resulta sorprendente, por decir lo menos, que acaudaladas instituciones como la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep) no se pronuncie respecto a esta flagrante violación de los derechos humanos y ambientales con el mismo enfásis que si utilizó para reclamar en contra de los estragos que, de modo similar, produjo la de petrolera argentina Pluspetrol entre la comunidad Achuar; ni que las no menos multimillonarias ONGs Earthrigths International, Amazon Watch y Racimos de Ungurahui se hayan metido la lengua literalmente al bolsillo para denunciar e investigar semejantes delitos de lesa humanidad y ecología.
De los 2,600 derechos mineros otorgados en Madre de Dios, sólo 16 cuentan con Estudios de Impacto Ambiental (EIA) o licencia ambiental.
De acuerdo a los datos que se tiene a la mano existen 450 mil hectáreas en Madre de Dios donde se practica la minería informal. Otras 18 mil hectáreas han sido arrasadas por la contaminación y 400 mil también están bajo amenaza, entre ellas los Parques Nacionales.
DAÑO ECONÓMICO
Los mineros informales de Madre de Dios comercializan 16 m
il kilos de oro al año, cuyo valor asciende a 1600 millones de soles. Sin embargo, el año pasado Madre de Dios solo recibió por concepto de canon 42 mil soles cuando pudo haber percibido 50 millones de soles. De tal modo que la codicia y tiranía de los mineros informales juega en desmedro de su propia Región.DAÑO SOCIAL
Los mineros informales utilizan niños para sus actividades ilícitas a los cuales que explotan.
Los mineros informales no respetan ninguna condición mínima de justicia laboral y, sin embargo, se atreven a cuestionar el sistema.
CONCLUSION:
Por todos estos motivos la protesta de los mineros informales no merece el apoyo de la población, y los políticos oportunistas que hoy se han prestado a hacerles la comparsa solo se merecen el repudio de los peruanos que verdaderamente amamos nuestra patria, nuestros recursos naturales y la salud física y económica de nuestros compatriotas.
1 comentario:
Huancayo ciudad incontrastable
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